EL DESARROLLO DE LA NOCIÓN DE ESPACIO EN
EL NIÑO DE EDUCACIÓN INICIAL
(Jeannett Castro Bustamante)
En
el Documento Normativo que registra al Currículo Básico Nacional del nivel de
Educación Inicial (MECD, 2001), se integran tales aspectos en función de su «pertinencia
y adecuación al nivel»; con ello, lo que hasta entonces se llamaba Educación
Pre-escolar, pasa a denominarse Educación Inicial.
Desde
este referente, la Educación Inicial ...«es aquella que busca garantizar el
desarrollo integral infantil bajo la concepción del niño y la niña como seres
sociales, integrantes de una familia y una comunidad, que posee características
personales, sociales, culturales y lingüísticas particulares, que aprenden en
un proceso constructivo y relacional con su medio» (MECD,2001;4)
Así, el desarrollo del niño/niña se concibe desde un enfoque
integral que debe favorecer el aspecto físico, social y emocional para lo cual,
el docente aparece como un «mediador» y «propiciador» de experiencias de
aprendizaje significativas, que permitan al niño/niña avanzar en su formación.
En la primera etapa de la vida, esta apreciación de la Física Moderna,
encaja perfectamente; en un principio nuestra percepción muestra entremezclada,
las nociones temporales y las espaciales. Así por ejemplo, una persona alta representa
a un adulto, mientras que una persona baja representa un niño; es decir, en
nuestra percepción el tiempo y el tamaño (espacio) se asocian indisolublemente.
El docente de los primeros años tiene bajo su responsabilidad la
selección y desarrollo de itinerarios y actividades escolares que favorezcan en
los niños su conocimiento geométrico y el desarrollo de su capacidad de
representación; «El período preescolar
es esencialmente el momento del
progreso de la habilidad del
niño para usar representaciones.
LOS TRES TIPOS DE ESPACIO
v
El Espacio Euclidiano: En la época de los griegos y a su afán por establecer un sistema
de demostración y razonamiento fundamentado en la «deducción» y en la
«formalidad» del pensamiento. Este método busca determinar la verdad de nuevos
conceptos, deducidos de otros anteriores, que han sido aceptados como conceptos
e ideas abstractas absolutamente ciertas. Todo este sistema de razonamiento
encontró su mejor expresión en la Geometría y en Euclides, su mayor exponente.
Además de un método de razonamiento deductivo nos proporciona
todo un sistema de representación formal de los cuerpos y figuras geométricas
que dibujan la realidad. La Geometría Euclidiana, también conocida como
«Métrica», trata del estudio y representación de longitudes, ángulos, áreas y
volúmenes como propiedades que permanecen constantes, cuando las figuras
representadas son sometidas a transformaciones «rígidas»; es decir, movimientos
en el plano horizontal o verticalmente, giros sobre alguno de sus ejes.
v
El Espacio
Proyectivo: La necesidad de hacer representaciones cada vez más realistas,
alejadas de los prototipos que inundaban el mundo místico religioso, hizo que
los pintores del renacimiento y sus etapas ulteriores, hicieran uso de las líneas,
puntos y figuras geométricas para plasmar en sus cuadros el espacio y la
profundidad.
El espacio proyectivo comprende la representación de
transformaciones en las cuales, a diferencia de lo que ocurre en las de tipo
euclidiano, las longitudes y los ángulos experimentan cambios que
dependen de la posición relativa entre el objeto representado y la fuente que
lo plasma.
v
El espacio Topológico: Las experiencias expresadas mediante el reconocimiento y
representación gráfica de a cercamientos, separación, orden, entorno y
continuidad representan experiencias de carácter «Topológico». Las
transformaciones sufridas por una figura original son tan profundas y generales
que alteran los ángulos, las longitudes, las rectas, las áreas, los volúmenes,
los puntos, las proporciones; no obstante, a pesar de ello algunas relaciones o
propiedades geométricas permanecen invariables. Las relaciones espaciales que
determinan la proximidad o acercamiento, la separación o alejamiento entre
puntos y/o regiones, la condición de cierre de un contorno, la secuencia, continuidad
o discontinuidad de líneas, superficies o volúmenes constituyen propiedades geométricas
que se conservan en una transformación de carácter Topológico.
La Noción de Espacio en el Niño:
La noción de espacio, aun cuando está presente desde el
nacimiento, cobra fuerza en la medida en que el niño/niña progresa en la
posibilidad de desplazarse y de coordinar sus acciones (espacio concreto), e
incorpora el espacio circundante a estas acciones como una propiedad de las
mismas.
De acuerdo con Piaget la noción de espacio se construye paulatinamente
siguiendo el orden que parte de las experiencias: Topológicas, Proyectivas y
Euclidianas, contrario al orden en que históricamente fueron formalizadas las
respectivas geometrías.
En una primera etapa, el espacio del niño/niña se reduce a las
posibilidades que le brinda su capacidad motriz; de allí que la noción
correspondiente, se denomina «espacio perceptual» y tiene durante largo tiempo,
al cuerpo como centro principal de referencia.
Durante esta etapa priva el carácter «concreto del espacio», por
lo que no se encuentra suficientemente interiorizado, para ser sometido a operaciones
mentales. Hacia finales de esta etapa el niño percibe las relaciones espaciales
entre las cosas pero no se las representa todavía en ausencia de contacto
directo. (de la Torre y Gil, s.f; 110).Aproximadamente a partir de los dos
años, las relaciones espaciales más sencillas se expresan mediante palabras
como: arriba, abajo, encima, debajo, más arriba, más abajo, delante, detrás;
dichas expresiones contribuyen grandemente a alcanzar las nociones espaciales.
Estas categorías preceptúales son favorecidas por experiencias de carácter
topológico, que, como ya se ha indicado, representan transformaciones en las
que permanecen constantes sólo algunas propiedades geométricas como la delimitación
y pertenencia de los puntos interiores y exteriores a una figura cerrada que
sufre una fuerte transformación o la secuencia de los puntos correspondientes a
su contorno.
En esta etapa el niño no puede distinguir un círculo de un
cuadrado porque ambas son figuras cerradas, pero si las puede diferenciar de la
figura de una herradura. Posteriormente logra distinguir líneas curvas de
rectas y figuras largas de cortas, así como también diferenciar el espacio interior y exterior de una
frontera dada o determinar posiciones relativas al interior de un orden lineal.
Las relaciones topológicas que establece el niño durante esta
primera etapa, permiten la constitución de una geometría del objeto respecto a
su espacio; es decir, una geometría de carácter singular.
Las actividades escolares previstas para los niños/ niñas en
edad preescolar, están concebidas en función de las condiciones que
caracterizan a estos pequeños. De tal modo que los docentes del nivel preescolar
o de educación inicial deben tener presente, que, adicionalmente a los aspectos
descritos, el lenguaje y los distintos tipos y códigos de representación, que
de manera gradual va manejando el niño, median entre las experiencias y su
representación.
En la primera instancia, el niño necesita estar en presencia del
objeto para poder representarlo; luego puede tomar sólo una parte del objeto
real como índice de su representación (por ejemplo, una huella permite la
reconstrucción mental de un perro que pasó por allí) y finalmente, puede evocar
y hacer representaciones mentales, no solo en ausencia del objeto o situación,
sino diferidas en el tiempo. Adicionalmente, no debemos olvidar que las
representaciones enácticas (gestos, sonidos, movimientos,…), icónicas y
simbólicas, que según Bruner (en Miranda, Fortes y Gil, 1998) filogenéticamente
se adquieren en este mismo orden, constituyen para el niño/niña un sólido
sistema de representación adecuado para codificar y transformar información.
Alrededor de los seis años aproximadamente, etapa en la que el
niño/niña se incorpora al segundo nivel de escolaridad formal, los conceptos
topológicos comienzan a transformarse en conceptos proyectivos que permiten la
construcción de una geometría del espacio exterior al niño/niña; en otras palabras,
la «descentración» le permite establecer la representación de su espacio
circundante en la que los ejes adelante-atrás, izquierda-derecha dejan de ser
absolutos; es decir, van siendo coordinados en la medida en que se efectúan
operaciones mentales que permiten al niño/niña ver los objetos desde otro punto
de vista.
Así, las transformaciones proyectivas, permiten al niño /niña
visualizar los cambios que sufren ángulos y longitudes en la representación del
objeto observado; por ejemplo cuando dibujan un paisaje con los árboles cada
vez más pequeños, reflejan la profundidad y el alejamiento, mediante los
cambios en las longitudes y los ángulos que contienen, mientras que las líneas,
puntos y proporciones permanecen invariables.
Paralelamente a los conceptos proyectivos, los conceptos topológicos
se transforman también en conceptos Euclidianos, lo que equivale a decir que el
niño comienza a percibir los objetos de su espacio exterior no como algo
estático, sino como objetos móviles; por ejemplo, puede describir y dibujar la trayectoria
del recorrido de un automóvil (no sólo su punto de partida y llegada como
ocurría antes); comprender la congruencia de un cuerpo al sufrir un cambio
rígido (movimiento, rotación, traslado), conserva las propiedades de longitud,
ángulos, áreas y volúmenes.
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